Puede que sólo sea una sensación pero a menudo parece como si con sólo abrir la boca ya se esté diciendo algo inapropiado y como consecuencia de ello ofendiendo a alguien, quizás puede que nos hayamos vuelto muy sensibles y cualquier comentario nos sienta mal, o puede que demasiado susceptibles.
Pero, por otra parte, hay otra cuestión que no deberíamos pasar por alto y es de qué se puede hablar y de qué no, o quién puede hacerlo y quién no, pues, aunque no lo parezca, lo dicho y lo hecho salen a la luz o se tapan según la persona que esté implicada en el asunto.
Por eso pregunto : ¿de verdad podemos decir lo que pensamos o es sólo una bonita frase?
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