Lo confieso, a pesar de la lluvia, del frío y de que anochece mas temprano, el otoño es mi estación favorita. Ya sé que muchos lo asocian con una época triste y que invita a la depresión prefiriendo en su lugar la primavera o el verano con sus colores y alegría. Pero en lo que quizás no han reparado es que para que éstas dos estaciones reluzcan con todo su esplendor es necesario que primero se empapen del agua que les da la vida. Y mientras esperamos su llegada podemos disfrutar paseando, aunque sea con paraguas, leyendo ese libro que teníamos olvidado en un rincón o viendo todas esas películas que habíamos reservado para un momento más oportuno. ¿Y hay quizás mejor ocasión que las tardes otoñales?
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