Ni siquiera tiene nombre. Y es que nadie habla con ella, como no sea para pedir libros en préstamo. Su consuelo: las buenas lecturas y estar rodeada de seres incluso más tristes que ella. Se pasa los días ordenando, clasificando. No pensaba ser bibliotecaria, pero abandonó las oposiciones por un hombre. Ahora el amor le parece una pérdida de tiempo, un trastorno infantil en el mejor de los casos.Me acabo de comprar esta novela para leer en vacaciones. Libros, bibliotecas, una edición cuidadísima con una cubierta sugestiva como todas las de Blackie Books...no la podía dejar pasar.
En cuanto la termine, os comentaré y ojalá que la conclusión de la misma sea tan positiva como lo que, a priori, parece ofrecer.
Mientras tanto os dejo algunas reseñas ajenas:
Reseña 1
Reseña 2
Reseña 3
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