Hay obras para las que no se encuentran palabras. Por eso, con respecto a la dura, sensible y hermosa Stitches solo voy a decir una cosa: leedla, por favor, leedla
Un día David Small se despierta tras una supuesta pequeña operación y descubre que no tiene voz. Le han extraído las cuerdas vocales, le han abierto el cuello y se lo han vuelto a coser, dejando una larga cicatriz que marca su rostro. David tiene catorce años y nadie le ha contado que tiene cáncer y que su vida pende de un hilo.

Un día David Small se despierta tras una supuesta pequeña operación y descubre que no tiene voz. Le han extraído las cuerdas vocales, le han abierto el cuello y se lo han vuelto a coser, dejando una larga cicatriz que marca su rostro. David tiene catorce años y nadie le ha contado que tiene cáncer y que su vida pende de un hilo.
El autor, un niño sensible atrapado en una vida de pesadilla, recrea su dramática infancia con su padre, un físico que trabaja en un hospital de Detroit, su madre, arisca, severa y que no da ninguna muestra de amor a su familia y un hermano mayor que pasa de él. David nos cuenta cómo huyó de su casa con sólo dieciséis años y convirtió su sueño de ser un artista en una realidad.
La adversidad tiene el don de despertar talentos que en la prosperidad hubiesen permanecido dormidos (Horacio)
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