domingo, 13 de marzo de 2011

Lulú, mujer desnuda


Lulú, una madre de familia de 40 años (bastante mal llevados, guiándonos por las ilustraciones) hace dos semanas que ha abandonado a su familia y, sin previo aviso, se encuentra desaparecida. Todos están consternados. Xavier, un amigo, le ha seguido la pista y una noche, les cuenta las vivencias de Lulú que él ha presenciado.
Lulú dejó atrás su vida ordinaria al salir de su enésima entrevista de trabajo. No era un acto premeditado, simplemente sucedió. Se concedió unos días de libertad, sola, en la costa, sin otro proyecto que saborear completamente, y sin culpabilidad, estas vacaciones inéditas. Sorprendida por su propia audacia, conoce a gentes extrañas y divertidas, las cuales, de un modo u otro, también se encuentran en los márgenes del mundo. Esta experiencia hará de ella otra mujer.
Agradezco la recomendación por la que llegué a leer Lulú. No me gustó la historia, nunca llegué a creérmela ni a considerar verosímil las actuaciones de los personajes, pero el sistema que Etienne Davodeau utiliza para hacernos llegar las peripecias de esta mujer, el arranque de la historia y las sensaciones que transmiten las imágenes, sobre todo aquellas, de una indefinible placidez, en las que nuestra protagonista deambula sola por la playa o en las que sus amigos desgranan su historia bajo una hermosa noche junto a su casa, hacen que guarde un grato recuerdo de los momentos dedicados a su lectura y contemplación.
Es un cómic que se presta a discusiones, que disgustará a unos y encantará a otros. Como muestra estos comentarios de un club de lectura en el que trataron la obra.
Las peripecias de nuestra protagonista se desarrollan a lo largo de dos volúmenes de presentación impecable (aún así un tanto caros para los momentos apretadillos que vivimos: 20€/unidad)

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