Mathew Prendel es un navegante solitario que naufraga en una pequeña isla perdida en el océano, tras el ataque de unos piratas. Allí le espera un tal Nelson Souza que formaba parte de la tripulación enemiga. Los dos hombres tendrán que repartirse el territorio, malviviendo cada cual por su cuenta, y será Nelson quien decida cómo y cuándo intentarán dejar la isla, que pronto se convierte para Mathew en una prisión al aire libre, un lugar donde la culpa acecha y los recuerdos del ayer bailan suspendidos en el horizonte. Una historia donde se unen la intriga, la lucha por la supervivencia (mental y física), la aventura y la reflexión sobre la vida y la identidad. 128 páginas que se leen de un tirón, con final sorpresa.
Una de las mejores cubiertas que he visto ultimamente, en perfecta sintonía con la obra.
"Navegar quiere decir saber dónde estamos, de dónde venimos y hacia dónde vamos. Por eso quizá, es más difícil navegar que vivir. "
"Todo el mundo quiere elegir. Que no me toque la marginación, que no me toque el fracaso, ni la ruina ni la enfermedad ni los piratas. Que no me toque el dolor, el hambre, el desamor. Pero a alguien le tiene que tocar"
"Todo el mundo lleva en su interior a alguien que se cree mejor que el que vive ahí fuera"
Edita Lumen
Gracias por el comentario. Saludos cordiales.
ResponderSuprimirGracias a ti, Flavia, por el disfrute que nos proporcionas con tus obras y por tu cariñoso saludo en nuestro blog.
ResponderSuprimirUn saludo afectuoso