A veces se me plantea la duda de si el no entendernos es cuestión de los distintos idiomas que se hablan o de la falta de comunicación y cuando eso sucede siempre acabo en situaciones cuyo resultado o desenlace hacen que la balanza se incline más del lado de la segunda opción. Porque, admitámoslo, por un lado tendemos a oir y no a escuchar, cuando lo mas importante es esto último, y por otro a no transmitir lo que sentimos cuando algo nos afecta ya sea bueno o malo. Por ello me atrevo a afirmar, sin lugar a duda, que más de la mitad de los equívocos que se producen vienen provocados primero por la costumbre de ''desconectar'' quedándonos simplemente con palabras sueltas o con lo que nos conviene y segundo porque es más fácil desaparecer de escena cuando las circunstancias no favorecen a nuestros intereses que plantarles cara y disipar cualquier recelo que se plantea en un primer momento. En definitiva, estoy convencida de que nuestra manera de relacionarnos tiene bastantes defectillos al igual que también lo estoy de que estar en esta tesitura nos resulta muy cómodo y por lo tanto no tenemos ninguna intención ni de mejorarlo ni de cambiarlo. Y para ilustar el entendimiento sin necesidad de interpretes tenemos la secuencia de la cena con el capitán en la cinta ''Una película hablada'', de Manoel de Oliveira, en la que los protagonistas mantienen una conversación bastante profunda y filosófica , con la peculiaridad de que cada uno habla en su respectivo idioma.
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Hablemos para entendernos. Yo empezaría por ahí. Parloteamos de cosas insustanciales, pero comunicarnos, comunicarnos,nada de nada.
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