viernes, 12 de marzo de 2010

Miguel ya está con Ángeles


Un prestigioso pintor, sumido en una grave crisis creativa, va hilando ante su hija sus recuerdos más íntimos en un monólogo que es a la vez homenaje y exorcismo. Su relato se centra en dos acontecimientos: la detención de dos de sus hijos por motivos políticos y, fundamentalmente, la enfermedad y muerte de su mujer, Ana, a los cuarenta y ocho años. Ana contagiaba una sensación de belleza y plenitud que cobró su verdadero alcance sobre el fondo gris de lo cotidiano y los sinsabores de la enfermedad. Historia de un amor en carrera desenfrenada hacia la muerte y sobrecogedora semblanza de un personaje femenino, Señora de rojo sobre fondo gris es una profunda lección de humanismo y madurez artística que sólo Miguel Delibes podía ofrecernos.

...pero, sobre todo, es un homenaje de Delibes a su mujer Ángeles, de la que hay abundantes detalles biográficos en la novela, y sobre todo al amor verdadero que se profesaron. Delibes nunca fue el mismo después de la muerte de su esposa, lo que se nota perfectamente si seguís de un modo cronológico las entrevistas que le hicieron a lo largo de su vida.
El título del libro hace referencia al retrato que un viejo pintor viudo hace de la protagonista con un vestido rojo y como fondo una mancha gris azulada.
Literariamente no es la mejor obra del escritor pero si una de las más inolvidables.
Una historia para leer, una y otra vez, de modo especial en esos días en que la vida se nos hace cuesta arriba. Es en esos momentos cuando Ana (Ángeles) nos recuerda que a la en ocasiones gris existencia hay que ponerle una mancha roja de ilusión, alegría, esperanza y amor, un amor abundante y profundo del que diría Snoopy en una de sus viñetas es llevar a una persona un vaso de agua en la noche.

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